Sea amable con usted mismo
 

Mujer sonriente que lleva puesta una bufanda

Seguramente conoce el dicho: “Trate a los demás como quisiera que le traten a usted”. Comúnmente se enseña en la escuela primaria, pero ¿le enseñaron a tratarse a sí mismo del modo en que trataría a otras personas que le importan?

Es probable que usted sea compasivo con sus familiares, amigos, colegas y, a veces, hasta con extraños. Está dispuesto a tenderles una mano y ofrecerles atención y comprensión cuando la necesitan. Puede aceptar sus errores con facilidad y sin juzgarlos. Pero ¿qué sucede con sus propios desafíos y fallas? ¿Son motivos permanentes para la culpa, la desilusión y la crítica?

La autocompasión es una práctica que requiere que sea más amable y comprensivo con usted mismo. Tener autocompasión le ayudará a enfrentar la vida con optimismo, felicidad y resiliencia.

Si usted es su peor crítico, podría ser momento de comenzar a poner en práctica la autocompasión. Puede ayudarle a estar más motivado, ser más optimista y sentirse más contento. La autocompasión le puede ayudar a mejorar todas sus relaciones, comenzando por la relación que tiene con usted mismo.

Tres elementos esenciales de la autocompasión

La autocompasión tiene tres componentes principales:

1. En primer lugar, implica ser amable con usted mismo cuando siente dolor, fracasa en algo o se siente indigno. Piense en algún momento en que haya tenido una mala experiencia en una relación. Es probable que eso le haya causado dolor. Si además hubiera sentido vergüenza y culpa, ¿cree que se habría recuperado más fácilmente o que el dolor se habría extendido por más tiempo? Si alguna vez se pierde un evento escolar de su hijo simplemente porque se olvida, ¿castigarse a usted mismo cambiaría el hecho de que se lo perdió? Suponga que en su trabajo ascienden a otra persona y no a usted. ¿Dudar de usted mismo le ayudaría a encontrar nuevas oportunidades o se lo haría más difícil? Ser autocrítico puede provocar estrés, frustración y otras emociones negativas. Sin embargo, si usted acepta el fracaso con humildad e identifica qué puede aprender de la experiencia mientras sigue adelante, tiene más probabilidades de sobrellevar la situación y ser fuerte mentalmente. Además, esto le permitirá ser su mejor versión en todos los desafíos futuros.

2. En segundo lugar, la autocompasión le ayuda a conectarse con la experiencia humana común y saber que no está solo y que nadie, ni siquiera usted, puede pretender ser perfecto en todo momento. Esto puede protegerle del sentimiento de soledad o del pensamiento de que las cosas malas solo le suceden a usted.

Cuando atraviese una situación difícil, trate de recordar que usted no es perfecto y que, en realidad, nadie lo es. Cuando le suceda algo bueno, trate de tomarse un momento para agradecer a todas las personas que contribuyeron, directa o indirectamente, a la situación en la que se encuentra.

3. En tercer lugar, la autocompasión le permite adoptar un enfoque equilibrado para manejar las emociones negativas. Para tener autocompasión, no es necesario que ignore su dolor. Sin embargo, cuando queda atrapado en sus errores o emociones negativas, puede pasar por alto una perspectiva más amplia.

Piense nuevamente en el ascenso que no recibió en el trabajo. ¿Ese desafío le brindó nuevas oportunidades que anhelaba en su puesto de trabajo actual? ¿Le ayudó a aprender y crecer de un modo inesperado? ¿Encuentra algo positivo o valioso que haya surgido de esa situación? Al hacer un esfuerzo por convertir las adversidades en nuevas oportunidades (incluso aunque sea difícil al comienzo), puede encontrar una nueva fortaleza, compasión y confianza donde antes solo veía sufrimiento.

La autocompasión en el mundo real

Quizás piense que tener autocompasión está muy relacionado con ser indulgente. En realidad, la autocompasión no tiene que ver con la pena por uno mismo, la indulgencia ni la vanidad. Usted puede sentirse bien consigo mismo sin sentir que es mejor que los demás. Puede reconocer el dolor sin hacer del dolor el centro de su vida. Puede buscar apoyo emocional y permitirse hacer cambios para seguir adelante.

Entonces, ¿por dónde puede empezar?

Perdónese. ¿Se castiga a usted mismo por sus errores? “Mi apartamento siempre está desordenado. ¿Por qué no puedo mantenerlo limpio como una persona normal?”.

Para empezar, tenga en cuenta que ninguna persona es perfecta. Su apartamento puede estar desordenado porque tiene dos trabajos o está estudiando mucho. Nadie puede hacer todo, y eso está bien. Sin embargo, si le molesta que su apartamento esté desordenado, puede pensar en algunas ideas para limpiarlo. Intente dejar de pensar que es una tarea para la que le cuesta hacerse tiempo y piense que es un regalo que se hace a sí mismo: “No veo la hora de acostarme en una habitación limpia”. Así, quizás encuentre nuevas maneras creativas de resolver el problema. “Esta noche voy a lavar los platos, mañana voy a ordenar y el fin de semana voy a lavar la ropa”.

Busque oportunidades para crecer. ¿Se critica a usted mismo porque tiene una dificultad o porque cree que fracasó en algo? “En la empresa donde trabajo, otras personas de mi edad llegaron al puesto más alto. Yo ni siquiera soy supervisor”.

En lugar de eso, trate de inspirarse en los logros de los demás y sus propios logros. Es probable que haya tomado un camino diferente del que tomaron sus colegas u otras personas de su edad, pero puede (¡y debe!) sentirse orgulloso de lo que ha logrado. Quizás reconoce que obtener otro puesto de trabajo no estaba entre sus prioridades o que tuvo que enfrentar desafíos distintos a los de los demás.

Puede empezar por reconocer sus fortalezas, independientemente de cuán pequeñas sean. ¿Se siente orgulloso cuando termina un proyecto a tiempo? ¿Se siente satisfecho cuando completa una tarea que le disgusta, como organizar el correo electrónico de la semana? Piense por qué sus compañeros de trabajo recurren a usted para pedirle ayuda; tal vez, es bueno resolviendo problemas o les brinda contención cuando la necesitan. Si necesita recordar por qué debería sentirse bien por sus esfuerzos, escriba sus logros y vaya agregando nuevos logros a medida que pase el tiempo.

Agradezca. ¿Le resulta difícil aceptar ciertos aspectos de su vida? “Hago ejercicio todos los días y cuido mi alimentación; aun así, me queda chica la ropa que usaba antes del embarazo”.

Expresar gratitud por lo que tiene puede generar una emoción poderosa. Puede ayudarle a adoptar una perspectiva nueva y positiva de las fallas y de las cosas que hace bien. En el caso de la mamá que tuvo un bebé hace poco y está frustrada porque le queda chica la ropa, podría sentirse agradecida de que su cuerpo está lo suficientemente bien como para ejercitarse o de que pudo llevar un embarazo.

Quizás podría dejarse notas por la casa, como “Estoy agradecida de que soy fuerte” o “Estoy contenta porque puedo entrenar”, para recordar estas bendiciones. Mantener alejados los pensamientos negativos es una parte importante de la autocompasión. También puede ayudarle a cumplir metas a largo plazo. Volviendo al caso de la mamá, ¿cuándo es más probable que siga haciendo ejercicio: si siente que no la ayuda para nada o si está agradecida de estar saludable y fuerte? La gratitud puede ayudarle a moverse en una dirección positiva.

 

 

Revisado por los Embajadores Clínicos de Kaiser Permanente. Entre ellos, Mark Dreskin, MD; Sharon Smith, LPC; o David Kane, LCSW. Septiembre de 2018.


Esta información no remplaza las indicaciones de un médico.

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