Cómo el monitoreo a distancia ayudó a una mamá durante un embarazo de alto riesgo
Alicia Saunders da a luz a un niño saludable gracias a los contactos virtuales y a las citas presenciales frecuentes.
Alicia Saunders, su esposo, David, y su hija, Zoe, recibieron a Kody en 2021.
Alicia Saunders tuvo una mezcla de emociones cuando se enteró de que estaba embarazada de su tercer hijo.
Hacía menos de un año, su segunda hija, Olivia, había nacido sin vida a causa de una anomalía en el cordón umbilical. El dolor de esa pérdida era muy reciente para Saunders.
A esta preocupación, se sumó que su tercer embarazo era de alto riesgo.
Un embarazo de alto riesgo significa que hay más posibilidades de que la madre o el bebé tengan un problema de salud.
Estos son algunos de los factores por los que un embarazo puede ser de alto riesgo:
- ser menor de 17 años o mayor de 35 años;
- tener problemas de salud como diabetes o presión arterial alta;
- fumar o vapear, tomar alcohol, o tomar ciertos medicamentos;
- haber tenido problemas en embarazos anteriores, como parto prematuro o preeclampsia.
A los 36 años, Saunders tenía lo que se considera una “edad materna avanzada”. Además, tenía diabetes gestacional y antecedentes de preeclampsia (una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta).
El monitoreo a distancia mejora la atención perinatal
Un programa innovador de monitoreo a distancia la ayudó a sentirse más tranquila.
Saunders recibió monitores de presión arterial y de azúcar en la sangre con tecnología Bluetooth para usar en su casa. Los monitores enviaban los resultados a su historia clínica electrónica a través de una aplicación en su teléfono inteligente, que permitía a su equipo de atención monitorear su embarazo entre las visitas al consultorio.
“Estar embarazada después de una pérdida es muy difícil, tanto a nivel físico como emocional”, dijo Saunders. “Definitivamente, agradezco haber tenido contacto más frecuente con mi equipo de atención”.
Saunders comenzaba cada día midiendo su presión arterial y sus niveles de azúcar en la sangre. Volvía a revisarlos después de las comidas y antes de irse a dormir.
“Si alguno de mis resultados era alto o bajo, recibía un llamado telefónico”, dijo ella. “Y si, luego de hacerme algunas preguntas, los enfermeros seguían teniendo inquietudes, me pedían que acudiera al centro”.
Las mujeres de raza negra tienen mayor riesgo de complicaciones en el embarazo
La presión arterial alta y la diabetes durante el embarazo son unos de los principales factores de riesgo de mortalidad materna. Las mujeres de raza negra en los Estados Unidos tienen índices más altos de estas condiciones que las mujeres de raza blanca. También tienen más del triple de probabilidades de morir durante el embarazo o después de él.
“El monitoreo a distancia ha transformado el modo en que podemos controlar a las pacientes de alto riesgo como Alicia”, afirmó la Dra. Bindu Bareddy, M.D., ginecóloga y obstetra de Saunders de Kaiser Permanente en Georgia.
“Ir a una cita con el médico puede llevar medio día”, agregó. “Eso puede ser difícil para las pacientes que trabajan o tienen hijos cuando lo único que necesitan es una medición de la presión arterial o los niveles de azúcar en la sangre. Este programa es mucho más conveniente para nuestros pacientes y nos permite brindarles atención incluso fuera de sus citas”.
Consultas presenciales frecuentes para las mamás de alto riesgo
Si bien el monitoreo a distancia permite contactos adicionales entre las pacientes y sus equipos de atención, no reemplaza las visitas presenciales.
“Comenzamos viendo a nuestras mamás de alto riesgo cada 4 semanas. Esa frecuencia pasa a ser cada 2 semanas, luego es semanal y, para la semana 32, las vemos dos veces por semana”, explicó la Dra. Bareddy. “Revisamos la frecuencia cardiaca del bebé, observamos el líquido amniótico y, si vemos algo que nos preocupa, derivamos a la mamá a un especialista en alto riesgo”.
Saunders agradeció la tranquilidad que le dieron estas citas.
“Algunas veces, si el bebé no se movía tanto, mi marido y yo comenzábamos a asustarnos e íbamos al centro. El equipo de atención nunca me hizo sentir que estaba reaccionando de manera exagerada. Me decían: ‘puedes venir todas las veces que quieras o necesites’”.
Un bebé saludable
Saunders se iba sintiendo cada vez más ansiosa a medida que el embarazo se aproximaba a la semana 36, ya que en ese momento ocurrió la pérdida de Olivia. A las 35 semanas dio a luz a Kody, un bebé saludable.
“Un bebé arcoíris es un bebé que nace después de una pérdida”, explicó. “Kody es nuestro bebé arcoíris, y yo creo que él sabía cuánto necesitábamos que llegara”.
Actualmente, Saunders, mamá de 4, forma parte de un consejo asesor de pacientes en Kaiser Permanente con el objetivo de mejorar la seguridad perinatal y la experiencia en la maternidad.