Cuidadores

Foto de una fruta o verdure

Cuidar a una persona enferma puede ser gratificante. Sin embargo, resulta difícil atender a otra persona (aun si es alguien a quien ama y respeta). Es normal sentirse culpable, triste, frustrado o, incluso, irritado.

La experiencia puede ser también un desafío que lo deje estresado, preocupado y extenuado.

Sepa cómo cuidarse a usted mismo mientras atiende a otros con estas pautas.

Diez consejos clave para hacer frente a la tarea de cuidador

  1. Acepte la afección de la otra persona y sepa que no podrá cambiarla.
  2. Tenga expectativas realistas de las habilidades y las limitaciones de la otra persona.
  3. Hable abiertamente y con franqueza.
  4. Separe un tiempo para usted todos los días.
  5. Pida apoyo.
  6. Cree un plan para involucrar a los familiares.
  7. Tenga en cuenta sus sentimientos y permita que otros sepan cómo se siente para que puedan ayudarle.
  8. Mantenga la mente abierta y sepa que su situación puede cambiar de un día para otro.
  9. Viva en el presente. No se enfoque en el pasado ni en el futuro.
  10. Recuerde que no está solo. Existen varios grupos y organizaciones creados para apoyarlo.

(Adaptado de American Chronic Pain Association)

Cuídese a usted mismo primero

A medida que comience a tomar una mayor responsabilidad como cuidador, tal vez se dé cuenta de que su vida personal se ve afectada. Además del estrés, varios cuidadores experimentan depresión, se enferman con frecuencia y padecen afecciones crónicas.

Cuidarse a usted mismo significa asegurarse de que se encuentra física y mentalmente saludable. Descanse mucho, coma bien (y regularmente) y trate de hacer al menos un poco de ejercicio todos los días.

Recuerde que será un mejor cuidador si separa tiempo para su familia, su trabajo y su vida social.

Consiga apoyo

No necesita cargar solo con la tarea de cuidador.

Además de evitar el agotamiento del cuidador, el apoyo de la familia, de los amigos y de la comunidad brinda la posibilidad de compartir su experiencia con otros. Sea honesto con respecto al tipo de ayuda que necesite y esté dispuesto a aceptarla.

Considere los grupos en línea y en persona para conectarse con otros que están atravesando la misma situación.

Cuando comience a sentirse agotado y necesite un descanso, utilice los programas comunitarios, como Meals on Wheels y los centros diurnos para adultos. Encuentre recursos adicionales de agencias gubernamentales locales, de organizaciones religiosas o de servicios, y de programas de asistencia del empleador.

Planificación y educación

Obtenga la mayor cantidad de información acerca de la afección de la otra persona. Piense en lo que necesite preparar ahora y en el futuro.

  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Qué clase de dificultades o limitaciones tendrá él o ella (por ejemplo, dificultad para bañarse, para caminar o para comer)?
  • ¿Qué tipos de tratamiento deberá realizar?
  • ¿Cómo puede ayudarle a aliviar el dolor o las molestias en el hogar?

Tenga una conversación franca acerca de los costos de la atención. Dialogue para decidir quién pagará la comida, los suministros médicos, el gas y otras necesidades cotidianas. Considere el tiempo que deberá ausentarse del trabajo y reflexione sobre cómo esto afectará sus finanzas.

Hable abiertamente respecto a las decisiones de atención. Considere, junto con la persona bajo su cuidado (y con cualquier otro familiar cercano), una instrucción por adelantado (un formulario que explica los deseos del paciente sobre la atención si la afección empeora y la persona no puede hablar). Este puede ser un tema difícil, pero es importante conocer la preferencia del paciente, en caso de que sufra una enfermedad o una lesión grave.

Cómo cuidar a una persona con dolor crónico

Como cuidador de alguien con dolor crónico, puede sentirse mal o impotente cuando la persona que está cuidando no mejora. Usted quizás sienta que no está haciendo lo suficiente para aliviar su dolor.

Sin embargo, el dolor crónico no se cura fácilmente. Lo mejor que puede hacer como cuidador es seguir el plan de tratamiento del médico y hacer que la otra persona se sienta más cómoda.

Recuerde que el dolor es algo que no siempre se puede ver. Y, debido a que no puede sentirlo usted mismo, nunca podrá estar seguro de la intensidad del dolor cada día, hora o minuto. La comunicación abierta es fundamental para comprender el dolor de la otra persona y así poder ayudarle a manejar los síntomas, reducir las molestias y mejorar la calidad de vida en general.

Obtenga más información acerca de cómo ser un cuidador eficiente.

Fuente: Family Caregiver's AllianceKaiser Permanente no se responsabiliza por el contenido o las normas de los sitios de Internet externos o aplicaciones móviles., American Chronic Pain AssociationKaiser Permanente no se responsabiliza por el contenido o las normas de los sitios de Internet externos o aplicaciones móviles.

Revisado en inglés por: Andrew Bertagnolli, PhD, noviembre de 2015
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