Síndrome de fatiga crónica

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Generalidades del tema

¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

El síndrome de fatiga crónica (SFC), a veces llamado encefalomielitis miálgica (ENMI), es una afección que hace que se sienta tan cansado que no puede hacer todas sus actividades habituales diarias. También hay otros síntomas, pero el estar muy cansado es el principal. Algunas personas tienen fatiga extrema y otros síntomas por muchos años.

El SFC no está bien comprendido. La mayoría de los expertos creen actualmente que es una enfermedad aparte con su propio conjunto de síntomas. Pero algunos médicos están en desacuerdo.

No existen exámenes para el síndrome de fatiga crónica. Debido a esto, muchas personas tienen problemas para aceptar su enfermedad o para lograr que sus amigos y familiares lo hagan. Contar con personas que crean en su diagnóstico y le brinden su apoyo es muy importante. Tener un médico en el que pueda confiar es crucial.

Su cansancio es real. No es "su imaginación". Es la reacción de su cuerpo a una combinación de factores.

¿Qué causa el síndrome de fatiga crónica?

Los médicos no conocen las causas del SFC. A veces comienza después de una infección viral, pero no hay evidencia de conexión alguna. Es probable que varios factores o desencadenantes se junten para causar el SFC.

¿Cuáles son los síntomas?

El cansancio extremo, o la fatiga, es el síntoma principal. Si tiene el SFC:

  • Es posible que se sienta agotado todo el tiempo o gran parte del tiempo.
  • Puede tener problemas para dormir. O puede despertarse con sensación de cansancio o de no haber descansado.
  • Puede ser más difícil para usted pensar con claridad, concentrarse y recordar cosas.
  • Es posible que también tenga dolores de cabeza, dolor muscular y articular, dolor de garganta y ganglios doloridos en el cuello o las axilas.
  • Sus síntomas podrían agravarse repentinamente después de una actividad física o mental que anteriormente no representaba ningún problema para usted. Puede sentirse agotado o exhausto.

La depresión es común con el SFC, y puede empeorar sus otros síntomas.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de fatiga crónica?

No existen exámenes para el síndrome de fatiga crónica. Los médicos pueden diagnosticarlo únicamente al descartar otras posibles causas de su fatiga. Muchos otros problemas de salud pueden provocar fatiga. La mayoría de las personas con fatiga tienen alguna otra cosa en vez de síndrome de fatiga crónica.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento para el síndrome de fatiga crónica en sí mismo, pero pueden tratarse muchos de los síntomas. Es importante que tenga una buena relación con su médico. Esto es porque ambos tendrán que trabajar juntos para encontrar una combinación de medicamentos y de cambios conductuales que le ayuden a mejorarse. Puede ser necesario probar cosas diferentes hasta encontrar lo que le sirva, ya que no hay una combinación única de tratamientos que funcione para todos.

El tratamiento en el hogar es muy importante. Es posible que necesite cambiar sus horarios, adoptar mejores hábitos de sueño y usar movimiento o ejercicio suave en forma regular para combatir la fatiga. Aun en momentos en los que tenga más energía, mantenga un ritmo tranquilo a lo largo de cada día. Descanse con frecuencia.

Vivir con SFC puede ser un desafío tanto para la salud mental como para la salud física. Tome medidas para evitar quedar atrapado en un ciclo de frustración, enojo y depresión. Aprender a enfrentar sus síntomas y hablar con otros que tienen SFC puede ayudar. También puede ayudar contar con un asesor.

Preguntas frecuentes

Aprender del síndrome de fatiga crónica (SFC):

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Vivir con síndrome de fatiga crónica (SFC):

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Herramientas de salud Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.

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Causa

Los médicos no conocen las causas del síndrome de fatiga crónica (SFC). En la mayoría de los casos, los síntomas de SFC comienzan después de una enfermedad viral. Algunas veces, el SFC parece seguir a un trauma físico o emocional importante o a una exposición a toxinas. Pero no se conoce una causa única del SFC.

Otras teorías apuntan al sistema inmunitario, a las glándulas y las hormonas, y a los antecedentes familiares. Pero se reitera, no hay suficiente evidencia que demuestre una conexión firme.

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Síntomas

Los síntomas del síndrome de fatiga crónica (SFC) suelen comenzar de repente. Pero en algunos casos, aparecen gradualmente a lo largo de semanas o meses. Los síntomas pueden cambiar en un día y de un día para otro. Tienden a interrumpirse (remisión) y luego comenzar otra vez (recaída).

Hay un amplio espectro de síntomas del SFC. Pero hay un grupo central de síntomas que afecta a casi todos los que tienen el SFC. Estos síntomas centrales son:

  • Fatiga física extrema, fatiga mental extrema, o ambas. Puede ser constante, o puede aparecer y desaparecer. No se alivia con el descanso. Además, esta fatiga es tan extrema que interfiere en su trabajo y sus actividades recreativas y sociales.
  • Sentirse mal después de estar activo. Esto puede significar que se siente enfermo o débil o que sus síntomas de SFC han empeorado. Puede haber un retraso antes de que comience. Puede llevarle más de 24 horas para que se sienta mejor.
  • Problemas del sueño.
  • Dolor, el cual puede ser generalizado o localizado. El dolor del SFC puede concentrarse en una zona y luego desplazarse a otra. Podría tener:
    • Dolor muscular.
    • Dolor articular.
    • Dolor de cabeza.

Una persona con el SFC también tiene dos o más de estos síntomas:

  • Problemas para concentrarse, recordar a corto plazo o encontrar las palabras adecuadas
  • Mucha sensibilidad a la luz, los ruidos o las emociones
  • Confusión, razonamiento lento o sentirse desorientado
  • Debilidad muscular o problemas de coordinación muscular

El SFC también causa los siguientes síntomas. Diversas personas con SFC presentan combinaciones diferentes de:

  • Aturdimiento y mareo, latidos cardíacos muy rápidos o falta de aire cuando están activos.
  • Micción frecuente, náuseas o síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés).
  • Baja temperatura corporal, manos y pies fríos, sudoración, o problemas con el calor o el frío.
  • Sentirse peor en situaciones de estrés.
  • Cambios en el peso o en el apetito.

Tener depresión junto con el SFC es común y puede empeorar los síntomas del SFC.

El SFC provoca síntomas que son los mismos que los de muchas otras enfermedades, especialmente al principio. Por esta razón, puede diagnosticarse solamente después de una evaluación exhaustiva que haya descartado otras afecciones con síntomas similares.

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Qué sucede

En algunos casos, el síndrome de fatiga crónica (SFC) se desarrolla después de una enfermedad similar a la gripe como la mononucleosis o después de un período de estrés fuera de lo normal. Pero también puede suceder sin advertencia, aun si no ha estado enfermo.

La fatiga puede sobrevenir gradualmente o en forma bastante repentina. Dado que la fatiga puede ser vaga y provocada por muchas cosas, es posible que no le preste atención al problema por varias semanas o varios meses. Es difícil señalar lo que es normal con el SFC. Esto es porque, a menudo, el diagnóstico no es claro por algún tiempo.

En general:

  • Los síntomas son peores al principio.
  • Más tarde, podría sentirse mejor por un tiempo y luego sentirse peor otra vez. O sus síntomas podrían desaparecer por completo. Algunas personas tienen fatiga extrema y otros síntomas por muchos años.

Algunas personas encuentran que la fatiga, el dolor y los problemas de razonamiento causados por el SFC son un gran obstáculo en su vida. Pero otras personas no se ven tan gravemente afectadas.

  • La mayoría de las personas todavía pueden hacer algunas de sus actividades habituales en el hogar y en el trabajo, pero con frecuencia se sienten particularmente cansadas después de hacerlas. Las personas a menudo tienen que limitar actividades sociales y recreativas a fin de ahorrar energía para su trabajo y su familia.
  • Otras personas tienen dificultades para hacer todas o casi todas sus actividades diarias, incluyendo el trabajo y las tareas básicas de la vida diaria. Pueden tener que planificar cuidadosamente cómo aprovechar mejor su energía.
  • Las personas con un caso grave del SFC tienen problemas para levantarse de la cama y necesitan ayuda con actividades básicas como vestirse, comer y bañarse.

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Qué aumenta el riesgo

Las personas que tienen el síndrome de fatiga crónica (SFC) generalmente tienen entre 25 y 45 años de edad. Las mujeres tienen probabilidades más altas de tener el SFC.

El SFC es poco común en niños. Puede ocurrir en los adolescentes, especialmente en las niñas en los primeros años de la adolescencia. A diferencia de los adultos, los adolescentes tienden más a presentar SFC después de una enfermedad similar a la gripe.

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Cuándo llamar al médico

Es importante que hable con su médico acerca de cualquier síntoma que pueda tener.

Llame a su médico si tiene:

  • Fatiga grave que dura más de 2 semanas, hace que tenga que limitar sus actividades habituales y no mejora con reposo.
  • Problemas para dormir que duran más de 1 o 2 meses. Estos problemas pueden incluir no poder conciliar el sueño ni dormir en forma ininterrumpida, dar vueltas en la cama y despertarse sintiendo cansancio o que no ha descansado.
  • Inflamación de los ganglios del cuello o de las axilas (sin otras señales de infección) que dura por al menos 2 semanas.
  • Fatiga extrema junto con micción frecuente (especialmente por la noche), sed extrema, pérdida de peso o vista borrosa. La fatiga que ocurre con algunas de estas cosas o todas ellas puede ser un síntoma de diabetes sin diagnosticar.
  • Dolor de cabeza que dura más de 2 semanas.

Espera vigilante

La espera vigilante se refiere a un período de tiempo en el cual su médico lo observa pero usted no recibe tratamiento. Un mes o dos de observación atenta de sus hábitos de sueño, ejercicio moderado en forma regular, tratar de controlar el estrés y una alimentación equilibrada resolverán la mayoría de los casos de fatiga no causados por el SFC u otro problema médico. Pero si la fatiga no ha mejorado después de 1 o 2 meses de cuidado personal, o si la fatiga no desaparece y limita sus actividades habituales, llame a su médico.

Si le han diagnosticado el SFC, preste atención a cualquier síntoma nuevo y dígaselo a su médico. Aunque el SFC puede causar una variedad de síntomas, los síntomas nuevos podrían estar causados por otra enfermedad o afección médica que pudiera tener que evaluarse y tratarse.

A quién consultar

Los siguientes profesionales de la salud pueden evaluar la fatiga y otros síntomas:

Hay médicos que se especializan en el tratamiento del SFC. Consiga una recomendación de su médico de familia o de un grupo de apoyo local del SFC antes de concertar una cita con un especialista. Comenzar con su médico de familia siempre es una buena idea. También podrían remitirlo a un fisiatra, psicólogo o psiquiatra.

A fin de prepararse para su cita, vea el tema Cómo aprovechar al máximo su cita.

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Exámenes y pruebas

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es difícil de diagnosticar. Es común que una persona tenga resultados normales de pruebas cuando tiene el SFC. La fatiga es un problema extremadamente común, y puede tener muchas otras causas. El SFC puede diagnosticarse solamente descartando otras afecciones.

Primero, su médico le preguntará sobre sus antecedentes de salud y le hará un examen físico. Los especialistas han compilado una lista específica de síntomas para decidir si una persona tiene el SFC. Los médicos usan diversas pruebas para descartar otras afecciones. Estas pruebas suelen incluir:

Estas son pruebas de laboratorio habituales. Pueden hacerse otras pruebas si sus síntomas, sus antecedentes y su examen físico parecen indicar la posibilidad de otros problemas. Estas otras pruebas pueden incluir:

Algunos médicos pueden indicar pruebas para revisar su sistema inmunitario. Estas pueden ser costosas y suelen hacerse solamente como parte de investigaciones. Además, es difícil saber lo que significan los resultados de estas pruebas. Esto se debe a que se sabe muy poco acerca de la conexión del sistema inmunitario con el síndrome de fatiga crónica.

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Generalidades del tratamiento

Dado que todavía no hay una cura para el síndrome de fatiga crónica (SFC), la clave para vivir con SFC es tratar los síntomas.

  • Encuentre un médico de cabecera que entienda el SFC y cómo tratarlo, y que le ayude a sentirse apoyado.
  • Tenga en cuenta lo que le hace sentir mejor, así como las cosas que le empeoran los síntomas.
  • Combine atención médica, cuidado personal diario y apoyo.
  • Para contar con apoyo en forma regular, vea a un consejero profesional, participe de un grupo de apoyo para el SFC, o ambos.
  • Consiga la atención de un especialista cuando la necesite. Firme los formularios de "autorización de difusión de información" para que sus médicos puedan trabajar en equipo.

Trate primero los peores síntomas

Comience enumerando los peores síntomas, es decir, aquellos que le dan más problemas para hacer sus actividades diarias. Con su médico, concéntrese primero en tratar esos síntomas. Decida si pudiera servirle un especialista para tratar alguno de ellos.

Los síntomas del SFC más comunes también pueden ser los más tratables.

Dormir

Los buenos hábitos de sueño pueden ayudar a mejorar la calidad de su sueño. Si también prueba medicamentos para dormir, es mejor que empiece con una dosis baja. Ciertos antidepresivos ayudan con el sueño, el estado de ánimo y el dolor crónico, de modo que su médico podría sugerirle que pruebe uno.

Insomnio: Cómo mejorar su sueño
Dolor

Las diferentes clases de dolor pueden tratarse de maneras distintas. Si un tratamiento no funciona, usted y su médico pueden probar otro hasta que encuentre lo que le dé mejor resultado.

  • Es importante controlar el dolor concentrado, como la artritis o las migrañas, porque esta clase de dolor empeora el dolor corporal del SFC. Primero pruebe un analgésico (medicamento para el dolor) de venta libre, como acetaminofén (como Tylenol), ibuprofeno (como Advil o Motrin) o naproxeno (como Aleve). Sea prudente con los medicamentos. Lea y siga todas las instrucciones de la etiqueta.
  • Hay diferentes tipos de medicamentos con receta que ayudan con el dolor, como antidepresivos para el dolor crónico y narcóticos para el dolor intenso. Un narcótico es un tratamiento a corto plazo, porque puede volverse adictivo si se usa mucho.
  • Otros tratamientos que pueden ayudar con el dolor de SFC incluyen acupuntura, masajes o yoga.
Fatiga

Haga todo lo que pueda para controlar su nivel de fatiga. Incluso cuando tenga más energía, mantenga un ritmo tranquilo a lo largo de cada día.

Depresión, ansiedad y malestar

Vivir con el SFC puede ser un desafío tanto para la salud mental como para la salud física. Es fácil quedar atrapado en un ciclo de frustración, enojo y depresión.

  • Colabore con su médico para estar atento a señales de depresión. Puede ser fácil confundir depresión con fatiga por el SFC.
  • Si su médico sugiere un antidepresivo, pregúntele si hay alguno que no solo pueda mejorarle el estado de ánimo, sino que también le ayude a controlar el dolor y le ayude a dormir.
  • Para obtener apoyo y ayuda con los problemas de ánimo, también puede colaborar con un asesor profesional que entienda el SFC.

Consiga atención de un especialista cuando la necesite

Es de esperar que sus síntomas aparezcan y desaparezcan. Para algunas personas, ciertas cosas desencadenan períodos largos de peores síntomas. Visite a su médico algunas veces al año para que le ayude a observar sus síntomas y para que vea si hay alguna necesidad de cambiar su tratamiento.

Consiga atención especializada si la necesita. Por ejemplo:

  • Un especialista en rehabilitación puede ayudarle a comenzar un plan gradual de ejercicios. También puede tratar el dolor.
  • Un especialista en manejo del dolor puede ofrecer varios tratamientos para el dolor.
  • Hay algunos especialistas que trabajan con tratamientos experimentales como medicamentos antivirales.

Para pensar

Hay muchos remedios que no han sido probados, como dietas especiales o suplementos minerales, que algunas personas recomiendan para tratar el SFC. No hay evidencia de que ninguno de estos sea eficaz.nota 1

Su mente y su cuerpo están conectados y se afectan entre sí. Sus sentimientos y actitudes pueden empeorar o mejorar sus enfermedades físicas, y viceversa. Aprenda todo lo que pueda sobre el SFC. Luego colabore con su médico para aprender maneras de sobrellevar sus síntomas. Consiga apoyo emocional de sus profesionales de la salud, así como de su familia y sus amigos.

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Prevención

El síndrome de fatiga crónica (SFC) no puede prevenirse ni curarse. Pero el tratamiento puede ayudar a controlar o a reducir los síntomas.

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Tratamiento en el hogar

El tratamiento en el hogar es la parte más importante del tratamiento del síndrome de fatiga crónica. Usted puede tomar medidas para controlar y, a veces, aliviar sus síntomas del SFC:

  • Ajuste sus horarios para aprovechar los momentos en que tiene más energía y se sienta menos cansado. Lleve un diario por una semana aproximadamente. Anote los momentos del día en que tiene energía y en los que está cansado. Si ve una tendencia en cómo cambia su nivel de energía durante el día, trate de planificar su trabajo, estudios u otras actividades según esa tendencia.
  • Haga lo que pueda para controlar su nivel de fatiga. Trate de no hacer demasiado cuando tiene más energía. Si hace demasiado, puede quedar extenuado. Y puede llevarle varios días para recuperarse.
  • Mejore sus hábitos del sueño. Los problemas para dormir pueden sumarse a su fatiga y otros síntomas.
    • Vaya a la cama solamente cuando esté somnoliento. Levántese a la misma hora todos los días, independientemente de si se siente descansado o no.
    • Si yace en la cama despierto por más de 15 minutos, levántese, salga de la habitación y haga algo tranquilo hasta que vuelva a tener sueño.
    • Evite el alcohol, la cafeína y el tabaco varias horas antes de acostarse. El alcohol puede alterarle el sueño si lo toma dentro de las 4 horas de acostarse. La cafeína es un estimulante que permanece en el cuerpo por 12 horas. Así que asegúrese de evitarla durante esa cantidad de horas antes de acostarse.
    • Mantenga la habitación a una temperatura agradable. Deshágase de toda molestia de sonidos y luces.
    • Asegúrese de que su colchón le proporcione un buen apoyo. Use una almohada de soporte del cuello que le impida mover demasiado la cabeza y el cuello cuando duerme.
    • Duerma siestas si lo necesita. Manténgalas cortas (de 20 a 60 minutos). Y trate de no dormir siestas tarde durante el día ni al anochecer.
    Insomnio: Cómo mejorar su sueño
  • Haga ejercicios livianos y suaves con regularidad. Los ejercicios de estiramiento son un buen comienzo. El ejercicio aeróbico liviano como caminar, nadar o montar en bicicleta o una bicicleta fija también puede ser útil. Trate de mantener un equilibrio entre estar activo lo suficiente como para beneficiarse de la actividad y hacer demasiado ejercicio que pudiera dejarlo exhausto.
    Síndrome de fatiga crónica: Cómo usar el ejercicio gradual para obtener más energía
  • Pruebe a tomar analgésicos sin receta para aliviar el dolor muscular y articular y los dolores de cabeza causados por el SFC. Los medicamentos que pueden ser útiles incluyen acetaminofén (como Tylenol), ibuprofeno (como Advil o Motrin) y naproxeno (como Aleve). Sea prudente con los medicamentos. Lea y siga todas las instrucciones de la etiqueta. Hable con su médico si los analgésicos sin receta no le alivian el dolor.
  • Únase a un grupo de apoyo. Estos grupos pueden ser una buena fuente de información y consejos para manejar la enfermedad. También le dan una oportunidad de compartir sus frustraciones y problemas con otros que tienen SFC. Pregúntele a su médico o comuníquese con un hospital de su zona para averiguar sobre un grupo de apoyo cerca de donde vive.
  • Aliméntese en forma equilibrada. Coma abundantes frutas, verduras, granos, cereales, legumbres, aves, pescado, carnes magras y productos lácteos bajos en grasa.

Trate de tener paciencia. Tenga en cuenta que, por lo general, el tratamiento en el hogar ayuda a aliviar o a controlar los síntomas del SFC. Su médico puede sugerirle terapia cognitivo-conductual para ayudarle con su tratamiento en el hogar.

Síndrome de fatiga crónica: Cómo usar la terapia cognitivo-conductual

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Medicamentos

Los medicamentos no curan el síndrome de fatiga crónica (SFC). Pero pueden ayudarle a aliviar sus síntomas.

Opciones de medicamentos

Los medicamentos de venta libre incluyen:

  • Analgésicos y antiinflamatorios: Los medicamentos de venta libre incluyen acetaminofén (por ejemplo, Tylenol), ibuprofeno (por ejemplo, Advil, Motrin) y naproxeno (por ejemplo, Aleve). A veces alivian el dolor articular y muscular intenso o frecuente, los dolores de cabeza y la fiebre. Sea prudente con los medicamentos. Lea y siga todas las instrucciones de la etiqueta. Hable con su médico si los analgésicos sin receta no le alivian el dolor.

Los medicamentos recetados incluyen:

  • Anticonvulsivos, también llamados antiepilépticos. Este tipo de medicamento, como la gabapentina y la pregabalina, a veces se receta para el dolor y problemas para dormir. Parece funcionar mejor cuando se usa para dolores nerviosos.
  • Antidepresivos. Los antidepresivos son recetados por un médico para aliviar la depresión y la ansiedad, mejorar la capacidad de concentración y ayudar a dormir mejor.
  • Narcóticos. Los narcóticos, como el tramadol, la codeína o la morfina, los recetan los médicos a veces para el dolor que no se alivia con medicamentos de venta libre. Generalmente se reservan los narcóticos para los casos más graves. Debido al riesgo de adicción, se usan solamente por un tiempo breve.

Para pensar

Hay algunas investigaciones sobre el uso de corticosteroides (como hidrocortisona y fludrocortisona) para tratar el síndrome de fatiga crónica (SFC). Los estudios han demostrado que estos medicamentos no dan muy buenos resultados para tratar el SFC. Y los efectos secundarios pueden ser graves. A menos que se pueda demostrar que los corticosteroides tengan un beneficio mayor para las personas con SFC por un período de tiempo prolongado, los efectos secundarios vinculados con la terapia con corticosteroides a largo plazo superan los beneficios de su uso en la mayoría de los casos.nota 1

La depresión a menudo se vuelve parte del síndrome de fatiga crónica y puede empeorar sus síntomas. Al igual que cualquier enfermedad física, la depresión debe tratarse. Si tiene SFC y se siente deprimido, hable con su médico y obtenga tratamiento.

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Otro tratamiento

El mejor tratamiento para su síndrome de fatiga crónica (SFC) es el que hace que se sienta mejor. Además del cuidado personal diario y del tratamiento que obtenga de su médico, podría hallar que otros tratamientos también le ayudan.

Existen tratamientos no tradicionales inocuos (no perjudiciales) que pueden aliviar el dolor, el estrés y la tensión muscular, ayudarle a sentirse mejor y más saludable y mejorar su pronóstico y su calidad de vida.

Opciones de tratamiento

Algunos de los tratamientos complementarios más usados incluyen:

Tratamientos no comprobados

Hay muchos tratamientos para el SFC que no han sido comprobados. Algunos de los más usados son:

  • Altas dosis de vitaminas o minerales. Pero tomar demasiada cantidad de ciertas vitaminas y minerales puede ser de hecho perjudicial.
  • Las dietas que excluyen determinados alimentos o ingredientes (como levadura, azúcar o aditivos de alimentos) que, según algunas personas, son una exigencia para el sistema inmunitario. Dado que no se entiende bien la función exacta del sistema inmunitario en el SFC, no hay una base científica para estos remedios. Pero si ciertos alimentos parecen empeorar sus síntomas, no hay daño en evitarlos siempre y cuando usted se alimente en forma equilibrada.
  • Jugo de aloe vera.
  • Aceite de rosa de primavera.
  • Jalea real (un producto de abejas)

Para pensar

Ninguno de estos tratamientos complementarios ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del SFC, pero algunas personas han declarado sentirse mejor después de usarlos. Si usted tiene el SFC y está pensando en probar un tratamiento complementario, infórmese bien antes de empezar. Considere estas preguntas con su médico:

  • ¿Es seguro? No use tratamientos que pudieran perjudicarlo, como dietas poco habituales o excesiva cantidad de suplementos vitamínicos o minerales. (Un multivitamínico diario está bien. Trate de evitar tomar más del 100% de la cantidad diaria recomendada de cualquier vitamina o mineral a menos que su médico se lo indique).
  • ¿Se elaborado el producto en forma confiable? Los suplementos vitamínicos y minerales y los productos herbarios no están sujetos a las mismas regulaciones que los medicamentos. Los ingredientes pueden variar de un fabricante a otro. Lea las etiquetas cuidadosamente, y elija marcas bien conocidas de confianza.
  • ¿Funciona? Puede ser difícil decir si un tratamiento realmente está funcionando. Tenga en cuenta que cuando usted se siente mejor después de un tratamiento, es posible que el tratamiento no sea la razón de su mejoría. Los síntomas de SFC a menudo pueden mejorar por sí mismos. O el tratamiento podría estar causando un efecto de placebo, el cual hace que se sienta mejor.
  • ¿Cuánto cuesta? Tal vez no valga la pena pagar el alto costo de un tratamiento muy caro que pudiera ayudarle o no. Tenga cuidado con los productos o proveedores de tratamientos que requieren una gran inversión financiera al comienzo de una serie de tratamientos costosos.
  • ¿Mejorará mi estado de salud general? Aunque las terapias complementarias no sean eficaces para tratar el SFC, algunas de ellas son hábitos seguros y sanos que pueden mejorar su bienestar general y puede valer la pena probarlas.

Evite productos que aseguren tener un ingrediente "secreto" o poder curar el SFC. Actualmente no existe una cura para el SFC. Cualquier beneficio que se asegure que es como consecuencia del uso de un producto muy probablemente se deba a un mejor manejo de los síntomas, casualidad, o, posiblemente, el progreso de la enfermedad.

Para obtener más información, vea el tema Medicina complementaria.

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Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

Centers for Disease Control and Prevention: Chronic Fatigue Syndrome (U.S.)
1-888-232-6348
www.cdc.gov/cfs
Chronic Fatigue and Immune Dysfunction Syndrome (CFIDS) Association of America
www.cfids.org

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Referencias

Citas bibliográficas

  1. Reid S, et al. (2011). Chronic fatigue syndrome, search date March 2010. BMJ Clinical Evidence. Available online: http://www.clinicalevidence.com.

Otras obras consultadas

  • Bleijenberg G, Van Der Meer JWM (2012). Chronic fatigue syndrome. In DL Longo et al., eds., Harrison's Principles of Internal Medicine, 18th ed., vol. 2, pp. 3519–3521. New York: McGraw-Hill.
  • Engleberg NC (2010). Chronic fatigue syndrome. In GL Mandell et al., eds., Mandell, Douglas, and Bennett's Principles and Practice of Infectious Diseases, 7th ed., pp. 1897–1904. Philadelphia: Churchill Livingstone Elsevier.
  • Sadock BJ, Sadock VA (2007). Chronic fatigue syndrome. Kaplan and Sadock's Synopsis of Psychiatry: Behavioral Sciences/Clinical Psychiatry, 10th ed., pp. 652–657. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • White PD, et al. (2011). Comparison of adaptive pacing therapy, cognitive behaviourtherapy, graded exercise therapy, and specialist medical carefor chronic fatigue syndrome (PACE): A randomised trial. Lancet, 377(9768): 823–826.

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Créditos

PorEl personal de Healthwise
Revisor médico primario Anne C. Poinier, MD - Medicina interna
Revisor médico especializado Nancy Greenwald, MD - Medicina física y rehabilitacíon

Revisado20 febrero, 2015