Hemodiálisis

Generalidades del tratamiento

La enfermedad renal crónica y la lesión renal aguda (también conocida como insuficiencia renal aguda) hacen que los riñones pierdan su capacidad para filtrar y eliminar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo. La hemodiálisis es un proceso que utiliza una membrana artificial (dializador) para:

  • Eliminar desechos, como urea, de la sangre.
  • Restaurar el equilibrio adecuado de electrolitos en la sangre.
  • Eliminar el exceso de líquido del organismo.

Para realizar la hemodiálisis, lo conectan a un filtro (dializador) mediante tubos conectados a sus vasos sanguíneos. La sangre se bombea lentamente desde su cuerpo hasta el dializador, donde se eliminan los productos de desecho y el exceso de líquido. Después de esto, la sangre filtrada es bombeada de regreso al cuerpo.

Existen distintos tipos de hemodiálisis. Hable acerca de estos con su médico para decidir cuál podría ser mejor para usted.

  • Hemodiálisis en un centro. Usted acude a un hospital o a un centro de diálisis. Por lo general, la hemodiálisis se realiza 3 días a la semana y lleva de 3 a 5 horas al día.
  • Hemodiálisis en el hogar. Después de que esté capacitado, usted hace sus tratamientos de diálisis en el hogar. La hemodiálisis se suele hacer 3 días a la semana (o en días alternos). Hable con su médico acerca de la duración de cada sesión. Una sesión puede durar tanto como 6 horas, lo cual puede ayudarle a sentirse mejor.
  • Hemodiálisis diaria en el hogar. Después de que esté capacitado, usted hace sus tratamientos de diálisis en el hogar. La hemodiálisis se hace de 5 a 7 veces a la semana. Cada sesión durará alrededor de 3 horas.
  • Hemodiálisis nocturna en el hogar. Después de que esté capacitado, usted hace sus tratamientos de diálisis en el hogar. La hemodiálisis se hace de 3 a 7 veces a la semana. Las sesiones se hacen por la noche (entre 6 y 8 horas).

Antes de poder comenzar los tratamientos, su médico tendrá que crear un sitio en el que la sangre pueda entrar y salir de su cuerpo durante las sesiones de diálisis. Esto se llama el acceso de diálisis. El tipo de acceso de diálisis que le hagan dependerá en parte de la rapidez con que necesite comenzar con la hemodiálisis.

Existen diferentes tipos de accesos de hemodiálisis:

  • Fístula. Se crea una fístula conectando una de las arterias a una de las venas en el antebrazo. La fístula permite el acceso repetido para cada sesión de diálisis. Podría llevar varios meses hasta que se forme una fístula. Es posible que una fístula no se coagule tan fácilmente como otros métodos de acceso de diálisis. La fístula es el acceso de diálisis más eficaz y más duradero. Las complicaciones incluyen infección en el sitio de acceso y formación de coágulos (trombosis).
  • Injerto. Se puede usar un acceso vascular que utiliza un tubo sintético implantado bajo la piel del brazo (injerto) si usted tiene venas muy pequeñas. El tubo se convierte en una vena artificial que se puede utilizar muchas veces para la colocación de la aguja y el acceso de la sangre durante la hemodiálisis. Un injerto no necesita formarse como es el caso con una fístula, por lo que a veces se puede usar un injerto tan pronto como 1 semana después de su colocación. En comparación con las fístulas, los injertos tienden a ocasionar más problemas de coagulación o infección y deben ser reemplazados antes. Un injerto de politetrafluoroetileno (conocido como PTFE o Gore-Tex en inglés) es el tipo más común que se usa para la hemodiálisis.
  • Catéter venoso. Se puede usar un tubo, o catéter, temporalmente si no ha habido tiempo para que le hagan un acceso permanente. El catéter generalmente se coloca en una vena del cuello, del pecho o de la ingle. Dado que puede bloquearse e infectarse, este tipo de catéter no se suele usar para el acceso permanente. Pero si usted tiene que comenzar la hemodiálisis de inmediato, se puede usar un catéter hasta que su acceso permanente esté listo.

Hasta que la función renal regrese, se puede hacer hemodiálisis a diario para la lesión renal aguda.

Qué esperar después del tratamiento

Le harán análisis de sangre aproximadamente una vez al mes para asegurarse de que está recibiendo la cantidad adecuada de hemodiálisis. Estas pruebas se realizan para ayudar a determinar la eficacia de la hemodiálisis. Se registrará su peso antes y después de cada sesión, al igual que la cantidad de tiempo que tome completar la sesión de diálisis. Si se hace hemodiálisis en el hogar, tendrá que llevar registros de su peso antes y después de cada sesión y de la duración de cada sesión.

Por qué se hace

Con frecuencia se comienza a hacer hemodiálisis después de que se hayan presentado síntomas o complicaciones de insuficiencia renal. Los síntomas o las complicaciones pueden incluir:

  • Señales de síndrome urémico, como náuseas, vómitos, pérdida de apetito y fatiga.
  • Altos niveles de potasio en la sangre (hiperpotasiemia).
  • Señales, como la hinchazón, de que los riñones son incapaces de eliminar del organismo el exceso de líquidos ingeridos diariamente.
  • Altos niveles de ácido en la sangre (acidosis).
  • Inflamación del saco que rodea el corazón (pericarditis).

A veces se utiliza la hemodiálisis cuando se presenta la lesión renal aguda. La diálisis se utiliza siempre con mucha precaución en personas que tienen lesión renal aguda, porque en ocasiones la diálisis puede provocar presión arterial baja, ritmos cardíacos irregulares (arritmias) y otros problemas que pueden empeorar la lesión renal aguda.

Eficacia

La hemodiálisis puede mejorar su calidad de vida y aumentar su esperanza de vida. Pero la hemodiálisis solo proporciona aproximadamente un 10% de la función renal normal. No revierte la enfermedad renal crónica ni la insuficiencia renal.

No se ha demostrado que la diálisis cambie o acorte el curso de la lesión renal aguda. Pero puede usarse si los problemas con los líquidos y electrolitos causan síntomas graves u otros problemas. Algunas personas que tienen lesión renal aguda continúan dependiendo de la hemodiálisis y llegan a tener insuficiencia renal.

Riesgos

La mayoría de las complicaciones que ocurren durante la diálisis pueden prevenirse o controlarse con facilidad si a usted se le hace un seguimiento cuidadoso durante cada sesión de diálisis. Las posibles complicaciones pueden incluir:

  • Presión arterial baja (hipotensión). Este es el tipo de complicación más común de la hemodiálisis.
  • Calambres musculares.
  • Latido cardíaco irregular (arritmia).
  • Náuseas, vómitos, dolores de cabeza o confusión (desequilibrio dialítico).
  • Infección, en particular si se usa un catéter de acceso venoso central para la hemodiálisis.
  • Formación de un coágulo de sangre (trombosis) en el catéter de acceso venoso.
  • Complicaciones técnicas, como aire atrapado (émbolo) en el tubo de diálisis.

Las complicaciones de la diálisis a largo plazo pueden incluir:

  • Filtración inadecuada de los productos de desecho (inadecuación de hemodiálisis).
  • Formación de un coágulo de sangre (trombosis) en el injerto o la fístula para la diálisis.
  • Enfermedad cardiovascular (enfermedad cardíaca, enfermedad de los vasos sanguíneos o ataque cerebral).

Para pensar

La elección entre el tratamiento con hemodiálisis o con diálisis peritoneal se basa en su estilo de vida, otras afecciones médicas así como el tamaño y la forma de su cuerpo. Hable con su médico acerca de qué tipo puede ser mejor para usted.

Si tiene enfermedad renal crónica grave pero aún no tiene insuficiencia renal, hable con su médico sobre qué tipo de diálisis sería más adecuado para usted.

Es posible que las personas que tienen presión arterial con grandes fluctuaciones cuando se someten a hemodiálisis (inestabilidad hemodinámica) no puedan continuar con el tratamiento. Es posible que se las cambie a la diálisis peritoneal.

Muchas personas se hacen diálisis por primera vez mientras esperan un trasplante de riñón. Algunas personas tal vez tengan que hacerse diálisis otra vez si el trasplante de riñón falla.

Complete el formulario de información sobre tratamientos especiales (PDF) (¿Qué es un documento PDF ?) para ayudarle a entender este tratamiento.

Créditos

PorEl personal de Healthwise
Revisor médico primario Anne C. Poinier, MD - Medicina interna
E. Gregory Thompson, MD - Medicina interna
Revisor médico especializado Tushar J. Vachharajani, MD, FASN, FACP - Nefrología

Revisado4 febrero, 2015