Cirugía del ligamento cruzado anterior (LCA)

Generalidades de la cirugía

La cirugía para las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) implica la reconstrucción o reparación del LCA.

  • La cirugía de reconstrucción del LCA utiliza un injerto para sustituir el ligamento. Los injertos más comunes son los autoinjertos utilizando parte de su propio cuerpo, como el tendón de la rótula (tendón rotuliano) o uno de los tendones isquiotibiales. Otra opción es el tejido de aloinjerto, que se toma de un donante fallecido.
  • Normalmente, la cirugía de reparación se utiliza solo en el caso de fractura por avulsión (cuando un ligamento y un trozo de hueso se separan del resto del hueso). En este caso, el fragmento de hueso conectado al LCA se vuelve a unir al hueso.

La cirugía del LCA se suele realizar haciendo pequeñas incisiones en la rodilla e introduciendo instrumentos quirúrgicos a través de estas incisiones (cirugía artroscópica). En algunos casos, se hace por medio de una gran incisión en la rodilla (cirugía abierta).

Las operaciones del LCA están a cargo de cirujanos ortopédicos.

Cirugía artroscópica

Muchos cirujanos ortopédicos utilizan la cirugía artroscópica en lugar de la cirugía abierta para las lesiones del LCA porque:

  • Es fácil ver y trabajar en las estructuras de la rodilla.
  • Utiliza incisiones más pequeñas que la cirugía abierta.
  • Se puede hacer al mismo tiempo que la artroscopia diagnóstica (utilizando la artroscopia para saber más acerca de la lesión o el daño a la rodilla).
  • Puede tener menos riesgos que la cirugía abierta.

La cirugía artroscópica se realiza bajo anestesia regional (como anestesia espinal) o anestesia general.

De qué se trata

Durante la reconstrucción artroscópica del LCA, el cirujano hace varias incisiones pequeñas —por lo general, dos o tres— alrededor de la rodilla. Se bombea una solución salina estéril en la rodilla a través de una incisión para expandirla y para limpiar la sangre de la zona. Esto permite que el médico vea las estructuras de la rodilla con más claridad.

El cirujano introduce un artroscopio dentro de una de las otras incisiones. Una cámara en el extremo del artroscopio transmite imágenes desde el interior de la rodilla a una pantalla de televisión en el quirófano.

Se introducen tornos quirúrgicos a través de otras incisiones pequeñas. El cirujano perfora pequeños agujeros en los huesos de la parte superior e inferior de la pierna, donde estos huesos se acercan unos a otros en la articulación de la rodilla. Los agujeros forman túneles a través de los cuales se fijará el injerto.

El cirujano también realizará otra incisión en la rodilla y tomará el injerto (tejido de reemplazo).

  • Un injerto que se toma del tendón en la parte frontal de la rodilla debajo de la rótula (tendón rotuliano) incluirá dos pequeños pedazos de hueso llamados "bloques de hueso" en los extremos del tejido. Se toma un pedazo de hueso de la rótula y el otro pedazo se toma de una parte del hueso de la parte inferior de la pierna, cerca de la articulación de la rodilla. Este tipo de injerto permite una mejor curación debido a que el tendón todavía está unido a su hueso original y los pedazos de hueso solo tienen que sanar en sus nuevas ubicaciones.
  • Si el autoinjerto procede de los isquiotibiales, no se toman bloques de hueso. Este tipo de injerto puede permitir que la rodilla se vea más normal después de sanar, porque no se utiliza el tendón de la parte delantera de la rodilla. También es más fácil agregar tejido adicional de un donante fallecido (aloinjerto) para este tipo de injerto.
  • Otra opción es tomar el injerto completo de un donante fallecido (aloinjerto).

Se tira del injerto a través de los dos túneles que se perforaron en los huesos de la parte superior e inferior de la pierna. El cirujano asegurará el injerto con materiales como tornillos o grapas y cerrará las incisiones con puntos de sutura o cinta. Le vendarán la rodilla y lo llevarán a la sala de recuperación por 2 o 3 horas.

Durante la cirugía del LCA, el cirujano puede asimismo reparar otras partes lesionadas de la rodilla, como meniscos, otros ligamentos de la rodilla, cartílago o huesos fracturados.

Qué esperar después de la cirugía

La cirugía artroscópica con frecuencia se hace de manera ambulatoria, lo que significa que usted no pasa la noche en el hospital. Otro tipo de cirugía puede requerir que usted permanezca en el hospital durante un par de días.

Se sentirá fatigado durante varios días. Tendrá la rodilla hinchada y podría tener entumecimiento alrededor del corte (incisión) en la rodilla. El tobillo y la espinilla podrían tener moretones o estar hinchados. Puede colocarse hielo en la zona para reducir la hinchazón. La mayor parte de esto desaparecerá en unos pocos días y en poco tiempo usted debería comenzar a ver una mejoría en la rodilla.

Para el cuidado de la incisión mientras sana, es necesario mantenerla limpia y seca y estar atento a señales de infección.

La rehabilitación física después de la cirugía del LCA puede tomar desde varios meses a un año. El período de tiempo hasta que pueda retomar sus actividades o deportes habituales es diferente para cada persona. Puede variar de 4 a 6 meses.nota 1

Por qué se hace

El objetivo de la cirugía del LCA es recobrar la estabilidad normal o casi normal en la rodilla y el nivel de funcionamiento que tenía antes de la lesión en la rodilla, limitar la pérdida de funcionamiento en la rodilla y evitar la lesión o degeneración de otras estructuras de la rodilla.

No todos los desgarros del LCA requieren cirugía. Usted y su médico decidirán si lo adecuado para usted es la rehabilitación sola o la cirugía más rehabilitación.

Podría elegir operarse si:

  • Se ha desgarrado totalmente el LCA o si tiene un desgarro parcial y la rodilla está muy inestable.
  • Ha seguido un programa de rehabilitación y la rodilla aún continúa inestable.
  • Realiza mucho deporte o tiene un empleo que requiere que la rodilla esté fuerte y estable (como el trabajo de construcción) y usted desea que la rodilla esté tan fuerte y estable como lo estaba antes de la lesión.
  • Está dispuesto a completar un programa de rehabilitación largo y riguroso.
  • Tiene deficiencia crónica del LCA, que es cuando la rodilla está inestable y afecta su calidad de vida.
  • Se ha lesionado otras partes de la rodilla, como el cartílago o el menisco, u otros ligamentos de la rodilla o tendones.

Usted puede elegir no operarse si:

  • Tiene un desgarro menor en el LCA (un desgarro que puede sanar con reposo y rehabilitación).
  • No realiza mucho deporte y su trabajo no requiere que su rodilla esté estable.
  • Está dispuesto a dejar de hacer actividades que requieren una rodilla estable o dejar de hacerlas con el mismo nivel de intensidad. Puede elegir sustituirlas por otras actividades que no requieren una rodilla estable, como el ciclismo o la natación.
  • Puede completar un programa de rehabilitación que estabilice la rodilla y fortalezca los músculos de la pierna para reducir las probabilidades de que vuelva a lesionarse la rodilla, y está dispuesto a vivir con un pequeño nivel de inestabilidad en la rodilla.
  • No se siente motivado para completar el programa de rehabilitación largo y riguroso que es necesario después de la cirugía.
  • Tiene problemas de salud que hacen que la cirugía sea demasiado riesgosa.
Lesión del LCA: ¿Debería realizarme una cirugía de rodilla?

Eficacia

Algunas personas que se operan el LCA aún tienen dolor e inestabilidad en la rodilla y pueden necesitar otra cirugía (reconstrucción del LCA de revisión). La reconstrucción del LCA de revisión no suele tener tanto éxito como la reconstrucción inicial del LCA.

Riesgos

Por lo general, la cirugía de reconstrucción del LCA es segura. Las complicaciones que pueden derivarse de la cirugía o que pueden presentarse durante la rehabilitación y la recuperación incluyen:

  • Problemas relacionados con la cirugía en sí. Estos son poco frecuentes, pero pueden incluir:
    • Entumecimiento en la zona de la cicatriz quirúrgica.
    • Infección en las incisiones quirúrgicas.
    • Daño a estructuras, nervios o vasos sanguíneos en y alrededor de la rodilla.
    • Coágulos de sangre en la pierna.
    • Los riesgos habituales de la anestesia.
  • Problemas con el tendón de injerto (aflojamiento, estiramiento, nueva lesión o tejido cicatricial). Los tornillos que sujetan el injerto a los huesos de la pierna pueden causar problemas y puede requerirse su extracción.
  • Amplitud de movimiento limitada, generalmente en los extremos. Por ejemplo, es posible que usted no pueda enderezar completamente la pierna o doblarla como lo hace con la otra pierna. Esto es raro, y a veces puede ayudar otra operación o manipulación bajo anestesia. La rehabilitación intenta restablecer una amplitud de movimiento de entre 0 grados (recta) y 130 grados (doblada o flexionada). Es importante que pueda enderezar la rodilla para que pueda caminar con normalidad.
  • Ruido chirriante en la rótula (crepitación) cuando se mueve contra el extremo inferior del hueso del muslo (fémur), el cual puede presentarse en personas que no lo tenían antes de la cirugía. Esto puede ser doloroso y puede limitar su rendimiento deportivo. En casos poco comunes, la rótula puede fracturarse mientras se toma el injerto durante la cirugía o a causa de una caída sobre la rodilla poco después de la cirugía.
  • Dolor al arrodillarse en el sitio donde el injerto de tendón se extrajo del tendón rotuliano o en el lugar del hueso de la parte inferior de la pierna (tibia) donde se fijó un injerto de tendón rotuliano o isquiotibial.
  • Otra lesión en el injerto (como ocurrió con el ligamento original). La cirugía de repetición es más complicada y menos exitosa que la cirugía inicial.

Para pensar

En el caso de una fractura por avulsión, se hace siempre una cirugía de reparación tan pronto como sea posible.

En casos de reconstrucción de una rotura parcial o completa del LCA, no se sabe cuál es el mejor momento para la cirugía. Se ha asociado la cirugía inmediatamente después de la lesión con un aumento del tejido fibroso que conduce a una pérdida de movimiento (artrofibrosis) después de la cirugía.nota 2 Algunos expertos opinan que debería retrasarse la cirugía hasta que baje la hinchazón, se haya recuperado la amplitud de movimiento en la rodilla y se puedan contraer (flexionar) con fuerza los músculos en la parte frontal del muslo (cuádriceps).nota 2 Muchos expertos recomiendan comenzar a hacer ejercicios para aumentar la amplitud de movimiento y recuperar la fuerza poco después de la lesión.

En los adultos, la edad no es un factor a la hora de operar aunque el estado de salud general sí podría serlo. Es posible que la cirugía no sea el mejor tratamiento para las personas con afecciones médicas que hacen que la cirugía implique un riesgo mayor. Estas personas podrían elegir tratamientos no quirúrgicos e intentar modificar su nivel de actividad para proteger la rodilla de otras lesiones.

La investigación actual sobre el tratamiento quirúrgico de las lesiones del LCA incluye diferentes técnicas y lugares para fijar injertos, diferentes maneras de fijar el injerto, diferentes tipos de injertos, como injertos de tendón, de músculo o de fascia de su propio cuerpo (autoinjerto), así como injertos de donante (aloinjerto). A la hora de elegir un injerto, tenga en cuenta lo siguiente:

  • El éxito de la cirugía puede depender más de la habilidad y la preferencia del cirujano que del tipo de injerto que se utilice.
  • Un injerto de tendón rotuliano puede provocar algo de dolor al arrodillarse.
  • La rodilla funciona igual ya sea con un injerto de tendón rotuliano o un injerto de tendón isquiotibial.nota 3
  • Un injerto de tendón de la rótula implica más consideraciones de rehabilitación que un injerto de tendón isquiotibial, tales como más dolor e hinchazón que pueden limitar los ejercicios para los músculos del muslo durante un tiempo.

Complete el formulario de información sobre la cirugía (PDF) (¿Qué es un documento PDF ?) para ayudarle a prepararse para esta cirugía.

Referencias

Citas bibliográficas

  1. McMahon PJ, Kaplan LD (2006). Anterior cruciate ligament injuries section of Sports medicine. In HB Skinner, ed., Current Diagnosis and Treatment in Orthopedics, 4th ed., pp. 180–183. New York: McGraw-Hill.
  2. Honkamp NJ, et al. (2010). Anterior cruciate ligament injuries in adults. In JC DeLee et al., eds., Delee and Drez's Orthopaedic Sports Medicine: Principles and Practice, 3rd ed., vol. 2, pp. 1644–1676. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  3. Pinczewski LA, et al. (2007). A 10-year comparison of anterior cruciate ligament reconstructions with hamstring tendon and patellar tendon autograft: A controlled prospective trial. American Journal of Sports Medicine, 35(4): 564–574.

Créditos

PorEl personal de Healthwise
Revisor médico primario William H. Blahd, Jr., MD, FACEP - Medicina de emergencia
Adam Husney, MD - Medicina familiar
Revisor médico especializado Freddie H. Fu, MD - Cirugía ortopédica

Revisado23 febrero, 2015