Un bebé pequeño, muchas grandes emociones

Niña sonriente en una mesa con su familia detrás

Es posible que haya esperado meses o incluso años para experimentar la alegría que trae un nuevo hijo y, al recibirlo en su hogar, seguramente se sienta muy feliz. Sin embargo, la felicidad es solo una de las diversas emociones complejas que llegarán con el bebé.

Porque llora, mucho. Y usted no dormirá, nada. Y de repente le lleva horas prepararse para salir, aunque se trate de un viaje corto. A veces, es posible que no esté seguro de por qué llora el bebé o de cómo calmarlo. En el tiempo que le lleva cambiar un pañal, también pueden cambiar sus emociones. La alegría, el miedo, la ansiedad y la baja autoestima son solo algunos de los sentimientos que puede tener.

Si la crianza es compartida, también surgen situaciones de estrés únicas y nuevas en su relación. Del mismo modo, no compartir la maternidad o la paternidad puede generar situaciones de estrés completamente diferentes. Ahora bien, agreguemos más estrés: El trabajo. Las finanzas. Las relaciones con la familia y los amigos. El tiempo que se necesita para preparar las comidas, lavar la ropa y los platos, o simplemente ducharse. ¿Alguien ya le dio de comer al perro hoy?

Seamos honestos, aunque los bebés traen muchísima alegría, también traen muchísimas otras emociones, como preocupación, felicidad, orgullo, satisfacción, estrés y cansancio. (¡Y cuánto cansancio!)

Apunte al cuidado personal

Primero, respire profundamente. Continúe. Inhale. Es posible que no lo parezca, pero el bebé puede esperar mientras realiza algunas respiraciones profundas. Escuche atentamente. Escuche profundamente.

Ahora un recordatorio: está atravesando uno de los cambios más grandiosos y significativos de su vida; no será perfecto para usted ni para ningún padre primerizo. Y mientras que siempre habrá ataques de hipo, lastimaduras y desafíos, para ser la mejor madre o el mejor padre, debe asegurarse de practicar el cuidado personal. ¿Qué significa eso?

Aunque pueda ser más fácil pedir ayuda física, como “¿Me ayudas a preparar la cena?”, puede resultar más difícil pedir ayuda emocional. Sin embargo, sus necesidades emocionales en este momento tienen el mismo nivel de importancia que las físicas. A continuación, le brindamos algunas sugerencias para que comience sus nuevas rutinas de autocuidado:

Descanse. A veces, pedirle a un ser querido que cuide al bebé algunas horas puede darle lo que más necesita: horas consecutivas de sueño. No tenga temor de pedir ayuda ni de ser específico, ya sea que se trate de treinta minutos o de tres horas.

Exprésese. Hable con su pareja acerca de cómo se siente. Es posible que descubra que sus emociones son similares. O bien, puede conocer las emociones distintas que experimenta el otro. Compartir sus diferentes perspectivas puede ayudarles a identificar y entender las emociones comunes. Si necesita un descanso, hable con algún familiar o amigo. Es posible que aporten una perspectiva que le ayude o simplemente un hombro en el que llorar si lo necesita.

Relájese. ¿Puede salir a dar un paseo breve o ponerse al día con algunos episodios de su programa de televisión favorito? Tal vez necesite una ducha más larga o ir a la tienda sin compañía. Tomarse un tiempo para uno mismo puede renovar el entusiasmo para estar con su bebé.

Sea realista. Por último, pero no menos importante: es hora de que sea realista con usted mismo. Sea cual sea la imagen del “padre perfecto” que desarrolló antes de traer el bebé a su casa, tenga presente que no es real (y probablemente no tenga nada que ver con lo que hace ahora). Pero la buena noticia es que ya es un padre perfecto ante la mirada de su bebé. Intente deshacerse de esa voz interna negativa y céntrese en la verdad: hace lo que puede de la mejor manera. Y si la mejor manera es suficiente para su bebé, eso es suficientemente bueno.

 

 

Revisado por los Embajadores Clínicos de Kaiser Permanente. Entre ellos, Mark Dreskin, MD; Sharon Smith, LPC; o David Kane, LCSW. Septiembre de 2018.


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