Venció al cáncer y confirmó su vocación de ser enfermera
A los 31 años, a Miriam Gutierrez se le diagnosticó cáncer de ovarios avanzado. Quiere que más mujeres busquen atención médica si tienen síntomas similares.
A los 31 años, Miriam Gutierrez sentía que, finalmente, había encontrado su propósito. Había vuelto a estudiar para convertirse en enfermera después de varios trabajos en recursos humanos y atención dental que le dejaron sentimientos de insatisfacción.
Pero todo eso se detuvo de repente en el verano de 2022 después de su primer semestre en la escuela de enfermería.
Signos de advertencia del cáncer de ovarios
A principios de 2022, Gutierrez empezó a tener varios síntomas.
Tenía que orinar cada 30 minutos. Bajó de peso sin intentarlo. Tenía constantemente hinchazón abdominal y molestias en el estómago.
Al principio, creyó que los síntomas se debían al estrés o a una infección urinaria.
“No tenía ningún dolor intenso”, explica. “Pensé que no era nada de qué preocuparse”.
Pero ese verano, durante un viaje por carretera, sintió que tenía un bulto duro en la pelvis. Su mejor amiga, que es enfermera, también lo sintió. Instó a Gutierrez a que se hiciera un examen médico de inmediato.
Si tiene un problema por más de 3 o 4 semanas, no lo ignore: hágase un examen médico. Esto puede ayudar a que le den un diagnóstico temprano y a tratar el problema antes de que sea demasiado tarde. Miriam Gutierrez
La atención integrada marca la diferencia
El 18 de julio de 2022, Gutierrez, miembro de Kaiser Permanente de Rialto, California, acudió al centro médico Kaiser Permanente Fontana para recibir atención de urgencia.
“Fui al área de atención de urgencia con esos síntomas, y el médico que me atendió verdaderamente se tomó tiempo y escuchó mis inquietudes”, recuerda Gutierrez. “No me envió a casa con un antiácido: me hizo todos los estudios diagnósticos”.
Gracias al modelo de atención integrada de Kaiser Permanente, en el mismo día, le hicieron una tomografía computarizada (TC), un ultrasonido y análisis de sangre.
“Pasé 13 horas en el área de atención de urgencia, que es mucho tiempo, pero el médico me llevó rápidamente de un paso a otro, y estoy muy agradecida con él porque, en esa visita, empecé a recuperar mi salud”, comenta.
Confirmación del diagnóstico de cáncer de ovarios
Una semana después, los médicos le hicieron a Gutierrez una cirugía exploratoria para examinar los bultos que mostraban los estudios. Con la cirugía, se descartó la posibilidad de que fueran quistes ováricos — el mejor escenario. Tomaron una biopsia, que demostró que se trataba de cáncer de ovarios en etapa 3B. El cáncer se había propagado a otros órganos del abdomen.
“Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que ahora estaba del otro lado de la medicina: era la paciente en vez de la persona que cura y ayuda”, cuenta Gutierrez.
Tuvo que hacer una pausa en la escuela de enfermería y dedicar todo su tiempo al tratamiento.
“Pero, una vez que cambié mi actitud, todo empezó a fluir”, comenta. “Iba a hacer todo lo que estuviera a mi alcance para recuperarme. Nada podía detenerme”.
Cirugías y quimioterapia que salvan vidas
Gutierrez fue referida a Mallory Zhang, M.D., oncóloga ginecológica. Cuatro semanas después de la consulta de atención de urgencia de Gutierrez, la Dra. Zhang llevó a cabo una histerectomía total con salpingooforectomía bilateral. Esta es una cirugía para extirpar el útero, el cuello uterino, los ovarios y las trompas de Falopio.
A Gutierrez también se le hizo una cirugía para extirpar el tejido canceroso del diafragma, los intestinos y el colon. Luego, se le hizo una resección intestinal para reconectar el colon y el recto.
Tres semanas después de su cirugía de 8 horas, Gutierrez empezó un tratamiento de 6 meses de quimioterapia. Esta fue la parte más difícil del proceso.
Después de las sesiones de tratamiento, tenía náuseas y picazón intensa en las manos y los pies. A menudo, sentía frustración y agobio.
Para mantener una actitud positiva, Gutierrez organizaba actividades divertidas entre las sesiones de quimioterapia. Viajaba dentro de Estados Unidos, tomaba clases de equitación, dibujo y canto, y empezó a estudiar francés.
“So me ayudó a atravesar los momentos más duros”, cuenta. “Sin dudas, tuve días muy difíciles, pero tuve muchos más días buenos que malos”.
Una experiencia para ayudar a otras personas
Cuando finalizó la quimioterapia, Gutierrez fue declarada libre de cáncer. Continuó con consultas de seguimiento cada 3 meses sin signos de reaparición del cáncer.
Gutierrez se graduó de la escuela de enfermería en diciembre de 2024. Espera algún día poder volver a Kaiser Permanente como enfermera y trabajar con el mismo equipo de atención que la ayudó.
También quiere alentar a las mujeres a que confíen en sus instintos, a que hablen de sus síntomas y hagan preguntas, y a que velen por su propia salud.
“Si tiene un problema por más de 3 o 4 semanas, no lo ignore: hágase un examen médico”, recomienda. “[sto puede ayudar a que le den un diagnóstico temprano y a tratar el problema antes de que sea demasiado tarde”.